Desde que el fin de semana pasado atrasaron una hora nuestros relojes mi vida ha cambiado. Ya no soy la que era. Ahora salgo del trabajo de noche y con ganas de dormir. Así que cuando llego a mi casa ya no hay quien me saque del sofá. Yo antes iba a la piscina para desestresarme pero ahora, con tanta oscuridad me da pereza. Han conseguida que me haga más sedentaria. Y todo por un ahorro energético que yo no entiendo. Porque digo yo: el cambio de hora hace que amanezca antes y así apagamos las luces por la mañana temprano. Pero como anochece antes pues hay que encenderlas a las seis de la tarde. Así qué dónde está el ahorro.

Además, yo sigo viendo las farolas encendidas a las ocho de la mañana cuando ya hay luz natural. ¿No pueden programarlas para que cambien su funcionamiento el día exacto en que a los demás nos cambian la vida? O también ellas deben aclimatarse al nuevo horario como el resto de seres vivos.