Después de haber pasado por once trabajos empiezo a pensar que tal vez no son las empresas las que no se comprometen conmigo sino que yo me canso antes de ellas. También es verdad que en todas he tenido contratos temporales. Pero ahora, en mi undécimo trabajo me ofrecen un contrato indefinido y no lo quiero.

No me ha gustado esta inclusión en el mundo del control de plagas (aunque he aprendido muchas cosas) y ya estoy pensando en migrar como las aves hacia un destino más cálido. Pero, ¿qué destino?

Como suele ocurrir cuando te pones a mandar tu curriculum en cantidades industriales, pasado un tiempo se abre la veda y de repente todos quieren que trabajes para ellos. Es entonces cuando toca decidir cuál es la mejor oferta y ahí es donde yo me atasco. Estoy pendiente de dos ofertas muy buenas pero algo improbables y tengo otra más regular pero casi segura. Qué hago.

Ya he estado otras veces en encrucijadas parecidas y nunca me he arrepentido de la opción escogida. Pero actualmente mi experiencia pesa más y me pide que vaya creciendo profesionalmente, mientras que mi cabeza me pide tranquilidad y optar por una mayor calidad de vida.

Difícil decisión.