Siempre he vivido con angustia mis periodos de desempleda. Eso de estar en el paro no me sienta bien emocionalmente. Pero esta vez no quiero amargarme por estar parada: Quiero explotar las ventajas que tiene esta situación.

Un parado puede permitirse el lujo de culturizarse gratuitamente visitando museos. Sólo necesito mi justificante de demandante de empleo y el estado me abre las puertas del arte y del saber. Esto es un chollo. Además, puedo recibir cursos de formación gratis, con lo cual yo sigo aprendiendo aquellas cosas que me faltan y que me están pidendo en todas las ofertas de empleo que yo busco, claro, porque el INEM no está por la labor de ayudarme.

En fin que gracias a que me echaron de mi empresa tengo el privilegio de pasear por la mañana por los parques como los jubilados, de poder quedarme a ver el final de todas las películas y series de la tele y de aumentar mis conociemientos para conseguir un trabajo mil veces mejor que el que tenía.

Me alegro de haber comprendido que no sólo el trabajo dignifica: Yo estoy en el paro, pero soy feliz.