¡Qué llega la primavera! Es hora de concienciar. Por fin hay trabajo para los educadores ambientales...Pero todo sigue siendo igual. Año tras año me encuentro que todas las empresas exprimen a los niños y a los monitores.
Esta vez sólo veo mi trabajo como medio de ganar dinero, aunque es inevitable darme cuenta de las malas condiciones. Voy a trabajar cada día a un pueblo (hago turismo) pero el coche que desgasto es el mío. No hay coche de empresa para los educadores ambientales. Descargo cada mañana un camión para montar los talleres y después de las actividades volvemos a cargarlo. Todo por un precio irrisorio si lo comparamos con otros sectores laborales. Con un contrato que me tuve que imprimr yo porque se olvidaron de mí y que me han devuelto sin la firma o sello de la empresa...
Me gusta la educación ambiental y sigo pensando que es el primer paso para avanzar en la conservación, pero yo no puedo vivir con un trabajo de sólo cuatro meses al año.