Publicidad:
La Coctelera

Categoría: Entrevistas

1

El 1 es el primero

¿He agradecido ya el apoyo que me da toda la gente que me lee y la que me escribe? Pues hoy quiero hacerlo porque me dais fuerzas para seguir.
Hace quince días recibí ¡una carta del INEM para participar en un proceso de selección! Qué alegría me dio saber que existo en su base de datos. A mí todo me hace ilusión, pero recibir una carta con buenas noticias pues es lo más. Bueno, tengo que decir que el trabajo no se ajustaba enteramente a mi perfil: Buscaban a monitores de tiempo libre. En fin, que aún no saben bien a dónde incluir a los educadores ambientales.
Que os puedo contar de la entrevista. Duró menos de diez minutos y cuando terminaron, tuve que preguntar yo cuáles serían mis funciones. ¿Por qué siempre encuentro algo de lo que quejarme? Lo interesante es que era hoy cuando iban a llamar al "elegido".
Hoy es día 1. El primer día de muchas cosas, pero no de mi nuevo trabajo. No me han llamado. Pero qué más da si en el fondo no quería entretener a adolescentes hormonados (esa era la tarea a grandes rasgos). Este año puede que no encuentre trabajo, pero ya tengo una forma de invertir mi tiempo: Por fin he empezado el máster.
Hoy es el primer día de mi nueva vida. He empezado una rutina que me va a ayudar no sólo a progresar profesionalmente, sino también emocionalmente.

Todo llega

0

Reunión de negocios

¡Vaya, vaya! Empiezo a pensar que los biólogos no nos tomamos en serio las reuniones de trabajo.
Iba yo a conocer al director de una asociación para proponerle trabajar conjuntamente en temas de educación ambiental. Pero la reunión fue de todo menos seria y convincente. Gente pasando entre nosotros todo el rato, nosotros emigrando de despacho en despacho y ninguna propuesta en firme.
A todo esto me habían dicho que llegara sobre las 14h porque íbamos a comer juntos para seguir hablando y las 15h se van y me dejan sola con el coordinador, que era el único que sí podía comer conmigo... En media hora, claro porque a las 15:30 yo tenía que irme a trabajar.
En fin, el resumen fue que no sé muy bien en qué puedo colaborar con esta asociación y que como no me dio tiempo a comerme el segundo plato, me llevé el filete envuelto en papel de aluminio.
A veces se agradece una reunión distendida, pero hay otras ocasiones que es necesario un poco de seriedad.

1

A cualquier cosa lo llaman oferta de empleo

¿Quién no ha sentido nervios antes de tener una entrevista de trabajo? Pues yo hace tiempo que no siento esta sensación. Y para muestra, mi última entrevista:

Para qué ir a la empresa si se puede quedar en el Fnac dando unos datos previos de vestimenta para reconocerse. Pero en la calle no es lugar para hablar de trabajo así que nos vamos a un bar y en la barra mi posible futura jefa me comenta características del puesto de trabajo:

Un contrato de DOS MESES. No sabe exáctamente cuál sería mi horario. No tiene ni idea del salario que cobraría. Me intenta camelar diciéndome que es muy posible que me prorrogasen un año más de contrato. Pero eso sí, le urge una respuesta y me pide que si acepto no la deje colgada a los dos meses. En este contexto tan profesional, se atreve a hablarme de ética en el trabajo porque no ve bien que me marchara si me sale otro empleo mejor. Y claro, ahí no me callé.

¿Alguien puede ponerse nervioso por si la caga ante una oferta tan golosa? Yo la dije que la llamaría lo antes posible, aunque la dejé entreveer que las condiciones no me convenían.

Pero atención a la conversación telefónica: La digo educadamente que no estoy buscando un trabajo de dos meses y me contesta que claro, que si no me comprometo. Y de nuevo no me callé: " Yo no me comprometo si primero no te comprometes tú a asegurarme que me vas a renovar por un año".

No pienso perder mis principios. Soy bióloga y me ofrecía un puesto de coordinadora/monitora de educación ambiental por unos ¿800 euros? trabajando todos los sábados y los domingos que,de repente, me necesitasen.

A mí me daría vergüenza citar a alguien de esa forma y no saber ni lo que ofertas. A partir de ahora, a las entrevistas se va con la cabeza muy alta y sabiendo decir que no desde el principio: La incompetencia y la soberbia no la aguanto.