No sé si conocéis este programa del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) que pretende fomentar la participación ciudadana en la conservación de los ecosistemas fluviales. Un programa de voluntariado en el que participan muchas ONG ,grandes y pequeñas ,con gran ilusión y plenamente convencidas de los beneficios que la participación aporta a la conservación del medio ambiente.
Pues bien, el pasado 7 de abril, se celebró en el MARM una Jornada de Presentación de la nueva Convocatoria del Programa Voluntariado en Ríos a la que acudieron todas las ONG´s implicadas y en la que se prometió que este año los proyectos podrían empezar a ejecutarse ¡EN JULIO! Qué ilusión nos hizo conocer que no tendríamos que pasar frío con los voluntarios realizando las activiades en un río en los meses de noviembre o diciembre. Pero, desgraciadamente, a fecha de 16 de septiembre de 2009 aún no se ha podido a empezar a trabajar: otro año que nos tocará romper el hielo de los ríos y arroyos con nuestras manos para fomentar la participación ambiental y la conservación de la naturaleza.
Pero ¿por qué aún las ONG´s a las que les han aprobado sus proyectos en el mes de julio y agosto no pueden realizar su labor? Pues porque todavía no se les ha enviado el convenio de colaboración para que lo firmen. Lo siento, TRAGSA, pero debo arremeter contra vosotros: ¿a qué estás esperando? ¿Cuántos cronogramas más vamos a tener que realizar para retrasar una y otra vez la fecha de comienzo?
Es una pena que el MARM promueva un voluntariado para la conservación a bombo y platillo y que después impida que los proyectos se lleven a cabo con el más alto nivel de calidad. Pero, claro, es que en agosto todo se paraliza por las vacaciones y en septiembre "la vuelta al cole" lleva su tiempo. Debéis pensar que lo importante es que estos programas se planteen con independencia de cómo salgan, ¿no? Pues, no, hacer las cosas mal y encima por por tercer año consecutivo no merece la pena.
En fin, que sepáis que, apesar de todos vuestros obstáculos, la desidia de las administraciones no puede con la vocación de los educadores ambientales, pero eso sí, cuando los voluntarios nos pregunten por qué se hacen estos programas en invierno a bajo cero, nuestra respuesta va a ser muy clara y vuestra imagen (que es lo único que os importa) no va a salir bien parada.


